Me dejaba llevar por el vehículo, solo mi mente iba a donde quería, cerré los ojos, dejé de pensar, permití que mis sentimientos me guiáran de a poco me sentí mas liviano y mi mente comenzó a vibrar suave y rítmicamente, deje de persibir mi cuerpo, como si flotara, desaparesieron el tiempo y el espasio, solo sensaciones me unían al todo en completa paz.
Gradualmente un vacío se fue instalando frente a mi campo de percepción succionàndome, todo comenzó a agitarse vibrando a una frecuencia cada vez más rápida e intensa que comenzaba a modularse en una voz profunda…
lejana, que parecía desir:
Eeesssttteee... eeesss... eeelll... fffiiinnn...
¿En que dimensión estoy? – Pregunté.
-Estás en la 5° D... –Escuche-
-¿Estoy muerto?, ¿Qué hago acá? – Insistí
.
- Sentí un sacudón y la voz dijo:
Abrí los ojos... te dormiste...
Éste... es el fin del recorrido.
Me dolía la cabeza,
que vibraba apoyada contra la ventanilla,
del veículo con el motor aún en marcha,
y ahí estaba el chófer frente a mí…
- Disculpe me dormí, soñaba que estaba en la 5° D – Aclaré –
- Sí, estás en la Quinta de Talavera, fin del recorrido de esta línea,
en 15 minutos pego la vuelta si tenés cospel te llevo.- Respondió.-
Un poco mareado bajé del colectivo y el chófer cerró la puerta.
No tenía noción del tiempo ni del espasio transcurrido o recorrido, sin referencias ni cospel, dinero o teléfono celular, todo estaba oscuro solo una luz tenue se veía a media cuadra, desidido camine hacia allí, hasta llegar a una casita humilde con un Tala a un costado debajo del cual había una mesita y cuatro sillas.
Dudé en golpear las manos pero lo hicee, dos perros negros salieron a ladrarme cuando alguien de la casa gritó:
- ¡Quién anda ahí! –
- Estoy perdido, necesito ayuda –Contesté-
Al rato se abrió la puerta y salió un viejito acomodándose los pantalones,
llegó hasta mí diciendo:
- Aparisio Talavera – estiró su brazo y nos saludamos.
- Disculpe la molestia a estas horas – Le dije.
- ¿Cuál es su gracia? – Murmuró.
- ¿Cómo, no entiendo? – Respondí.
- ¿Qué cuál es su nombre? – Con voz clara y fuerte.
- Duilion – Contesté.
- ¡Ahh…ya me parecía que lo conocía, lo estaba esperando!
Usted es el casi muerto que revivió aquí en la quinta el año pasado, lo encontré tirado con un golpe en la nuca... le pregunté que le había pasado, me respondió que andaba observando “seres luminosos multicolores”, cuando vi que llevaba colgando unos binoculares y cerca de su mano un libro de pájaros ¿no se acuerda? –
- Nó, es como si me hablara de una vida pasada – Le dije.
- Cada vez que despertamos estamos en una vida nueva. Dígame: ¿Se acuerda cómo se golpeó?... ¿no? Por las huellas, se resbaló en el barro y pegó con el poste de Itín. ¡Ese es su estilo de ver pájaros o ángeles!
- ¿Ahora que le anda pasando?-
- Estoy perdido - respondí en voz baja –
- ¡Si esta vivo no está perdido, estará desorientado, que no es lo mismo!
Quédese a dormir, mañana vuelve a su casa...
¡Gracias! –
- ¡No hay de qué! -

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