Tu,
mi guitarra,
yo,
tu cuerda.
De esas,
que desatan,
tus ataduras.
De esas que,
cuando maduras,
devoran,
tus fantasmas.
De esas,
que en tu lucha,
atan tus cordones.
Ellos los que,
avanzan en tu bota.
Canción que al sol,
explota
y disparas.
Tu,
mi arco.
Yo,
tu flecha...
Duilion E. Brunello
lunes, 2 de noviembre de 2015
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Entradas populares
-
Contraria mente a lo qe yo suponía, la palabra escrita surjió como método para ocultar el cono simiento, reservado en su momento a saserd...
-
La conciencia no llega, el egoísmo no amaina, tenemos la fuerza, pero no el deseo, ansiamos poder, ese, el que alucina, el mismo que nos lle...
-
Este ígnoto capitán se formó, en la Academia Ultramarina de Monserrat, prestigiosa institución de agnóstica formación mediterránea, de la cu...
-
Viven los muertos, cuando mueren. Mueren los vivos, cuando viven. Esto nunca acaba. Esto nunca empieza. La cosa es asi, un misterio. ...
-
Cuando estas de vuelta, después de haber subido en solitario el Aconcagua, es posible que te encuentres en el mismo sitio que antes, pero si...
-
Me gustan las empanadas, Además del vino tinto, pero cuido el medio ambiente, Pa’ no ser un bicho extinto… Si grande es un petroler...
Muy hermoso,gracias.
ResponderEliminar