miércoles, 3 de julio de 2013

ARREAR HUMANOS

Hasta los perros pastores lo saben, un chiflido del arriero basta para que estos acosen a la hacienda desde la derecha hacia la IZQUIERDA, y otro silbido más para que lo hagan de izquierda a DERECHA cuando el ganado se enfrenta en dos tendencias contradictorias, el arriero presiona desde el CENTRO, allí la tropa se unifica y sigue sin dudar a dos o tres líderes de “conocida reputación” hacia la única salida posible tras los “alfa” de la tropa, que disputan entre sí… “solo uno puede ser el vencedor” avanzan eufóricos sin atender demasiado a los perros que mordisquean cada vez con mas saña al “vago o rezagado”  ni siquiera advierten los alambrados, que van estrechando el panorama… eso si y a modo de ejemplo quizás surja un “retobado” que por instinto desconfía y que a lo bruto, casi siempre en solitario, embiste contra los alambres y muere allí enredado entre púas, sin embargo continúan, ya lejos quedaron las pasturas y las aguadas, mientras se van acercando al brete los “alfa” bufan “síganme no los voy a defraudar” mientras demoran su tranco cediendo el paso generosamente, es aquí cuando comienzan a advertir sobre los riesgos de seguir a los otros líderes en el camino tomado,  por lealtad a su jefe, para demostrar su valía son otros los primeros en divisar la luz prometida y cruzar la puerta del corral, que apareció de repente en el horizonte, la vía hacia el progreso entre tanto polvo, uno a uno atraviesan la tranquera, allí encuentran agua que brota automática y alimento balanceado, aunque se hallen hacinados confían en sus “conductores” satisfechos, permanecen allí a disposición de los matarifes.  


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