jueves, 27 de enero de 2011

CARANCHO

Foto: lasonrisadeldia.wordpress.com

Detrás e dejado,
los pueblos que me sigen,
el ejérsito de cabesitas negras,
la unidad blindada de cóndores,
ágilas que saben,
del sabor de la piedra,
calandrias, gorriónes,
chalchaleros, orneros,
chingolos i gaviotas…

secretos lechuzos me pasan,
informasión del día i de la noche.

Tengo un millón de caballos
!escuchen sus relinchos!

! Les ordeno!


Basta de abusos…
Valoren la vida…
Respeten la muerte…

por los ríos de sudor, lagrimas
i sangre derramada…
por los indios, los negros,
i los blancos muertos…
por el Sol y la Luna,
por la Tierra y el Cielo,
por el Padre Aconcagua,
i la Mar Océano
por el desierto i la selva,
los yuyos… Los montes,
por el ambre de los niños pobres,
i la soledad de los niños ricos…
por el orgullo… de las jóvenes paridas
i la templanza… de los viejos ...

Tengo un millón de caballos…
un billón de burros…
¡y un trillón de guanacos…!

Escuchen ¡Todos!... sus relinchos!!!


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domingo, 23 de enero de 2011

HEMIPLEJIA IDEOLOGICA


¿Derecha, Izquierda o Hemiplejia Ideológica?

Estos rótulos utilizados para identificar tendencias políticas, han perdido hoy quizás más que nunca su utilidad… ya no se sabe bien a que se refieren y solo producen un efecto esquizoide, disgregador de sociedades, dividiéndolas y tornándolas contra si mismas, ("a río revuelto ganancia de pescadores" estatales, privados, nacionales o extranjeros, "divide y reinarás") alejándose así el hecho de constituirse en entidades coherentes, autónomas, organizadas, vinculadas por interacciones basadas en intereses y beneficios recíprocos.
Estamos, habituados a relacionar al nazismo, fascismo o al capitalismo (ideologías en teoría completamente diferentes) con sectores de derecha y al anarquismo, comunismo o socialismo (también teóricamente muy diferentes entre si) con los de izquierda.
Esta clasificación estaría basada en la preponderancia de políticas más o menos individualistas o colectivistas, evidentemente con grandes contradicciones y roles confusos e intrincados entre ambas “ramas” de estos pensamientos políticos anacrónicos, que intentan a predeterminar de modo irreversible el rol del estado, en uno u otro bandos, “antagónicos funcionales”, generalizan, sin considerar las circunstancias variables, locales y específicas de las distintas comunidades, grupos, sectores o individuos.
Ambas tendencias, utilizando quizás herramientas diferentes (infraestructuras estatales o privadas, mediáticas, de mercado, etc.) logran lo mismo: conductas elitistas y standards, masificadas y hegemónicas, que favorecen los oligopolios, la excesiva concentración del poder o la exclusión e impiden la individuación y socialización, la interacción creativa, solidaria y la organización basada en normas que se establezcan en instituciones versátiles, integradoras, adaptables a los cambios que hoy se producen.

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